lunes, 17 de mayo de 2010

Promesas incumplidas

Nunca debí titular el post de ayer Quince preguntas , porque es tan evidente que me dejé dos en el tintero de oscurecer píxeles que da para la vergüenza ajena.

Corrijo, entonces, mi precipitación al darle al botón de "publicar entrada" y les entrego las preguntas 8. y 9., que son las que faltan.

8. El crecimiento de las ventas de e-books, ¿cambia de alguna manera sustancial el pensamiento de agentes y editores, que hasta ahora vieron como una ventaja dividir los derechos por territorio dentro de una misma lengua?
No parece ser la tendencia, por el momento. Y menos en España, aunque sin motivos económicos reales, como sí existen en el caso del inglés, idioma que mantiene enfrentadas y cada cual en su aprisco a las poderosas industrias del Reino Unido y Estados Unidos. El caso del español es más flagrante porque la concentración editorial operada en los años 80 y 90 ha hecho que las industrias editoriales autóctonas de América latina pinten poco y nada, incluso en materia de derechos tradicionales para libros de papel. Recomiendo, en este punto, echar un vistazo a los comentarios aparecidos en Libros y bitios, para una discusión extensa del tema.

9. ¿Qué progresos están haciendo los editores tradicionales hacia un cambio radical de sus flujos de trabajo  que permitan pensar primero en el libro digital y después en su versión papel?
La respuesta es que, en España, ninguno. Y aquí, en Argentina, ni siquiera se trabaja con CTP de manera regular. La conversión de los fondos a lenguaje XML, el que mejor permite la comercialización multisoporte, resulta demasiado cara y apenas si se están haciendo algunos ensayos.
Sólo para ilustrar las ventajas de una editorial tradicional que ha construido un repositorio XML, el ejemplo de McGraw-Hill: los maestros pueden armar desde la página un libro personalizado para sus clases.

Y quedan otras cuestiones sobre las cuales se debería avanzar y ni siquiera están planteadas en las empresas editoriales del mundo hispánico: ¿ROI o DAM? ¿Cuál es el sistema de metadata que se debe adoptar? ¿Influye en ello ser una editorial joven, con poco catálogo, o ser una editorial con un gran fondo de pocas ventas detrás?

Se necesitará de la participación de todos para ir respondiéndolas.