domingo, 30 de mayo de 2010

El autor invitado I


En septiembre del año pasado tropecé con LibraryThing, "un hogar para tus libros", y me apunté con el nick de Serventesio. A los pocos días, entendí que nunca iba a usar esa red social donde se comparten gustos y recomendaciones de libros y escribí un post entre cómico y metafísico sobre el etiquetado y los bots, titulado "La araña". De entonces a ahora, la popularidad de estas redes sociales ha aumentado y hasta hay una iniciativa absolutamente española, Entrelectores, que cuenta con el apoyo de varios adelantados de la transición digital de la Península. También me apunté allí, con los mismos resultados de inactividad de mi parte. Hay otras alternativas como, por ejemplo, Shelfari o Bookarmy, pero ya me he resignado a que el formato no me va.

Y como no puedo predicar sobre lo que no hago, le he pedido a varios amigos que relaten su experiencia en este blog. 


María Cardona Serra, editora de libros infantiles y juveniles, estrena hoy la columna del autor invitado y cuenta por qué usa aNobii tanto como herramienta de trabajo como por diversión.


ORGANIZAR Y COMPARTIR LECTURAS

No hace mucho, poco menos de un año, descubrí las redes sociales de libros y lecturas. Llegué a Goodreads gracias a una muy buena editora y amiga; ella me comentó que organizaba así sus lecturas y que era una manera fácil para recomendarse libros entre amigos. La verdad es que soy algo caótica e impulsiva, me cuesta recordar los libros que voy leyendo ya que no sigo ningún orden (lo confieso), sino que leo un libro según el momento del día, mi estado de ánimo o cualquier otra razón que puede parecer inexplicable. Por ello pensé que sería una manera fácil de ir listando los libros que he leído, los estoy leyendo y, aun más importante, los que quiero leer. De hecho, estos últimos los iba anotando en hojas sueltas, libretas varias, mensajes de móvil y, cuando tuve un iPhone, en la app Notas, y pensé que sería una buena solución.
Entonces me hice una cuenta en Goodreads y dediqué unas cuantas horas a pensar (e introducir) los libros leídos, el que estaba leyendo y los que quería leer. Además llegué a muy buenas lecturas a través, sobre todo, de mi amiga. Aun así, eché en falta muchos libros en catalán y castellano, aunque (llámenme perezosa) sabía que había un formulario para incluir los que no estaban en la base de datos de Goodreads. Tampoco tenía muchos amigos en la red social y veía que no acababa de exprimirle todo su potencial. Al final, entre una cosa y otra, dejé de entrar y de introducir los libros que iba leyendo…
Un día, otro editor, compañero de trabajo, me preguntó si conocía aNobii. Estuvimos hablando de mi experiencia con Goodreads y de la suya con aNobii y me explicó que era lo mismo, pero que éste último te permitía pasar toda la información de tu estantería a un Excel (que te mandaban por e-mail) y que, además, con la aplicación del iPhone (1,59€) podías escanear los códigos de barra de los libros y añadirlos automáticamente a la base de datos de la red y a tu estantería. Estas dos razones me convencieron de inmediato y minutos después era una usuaria más de aNobii, dejando de lado Goodreads (a pesar de perderme los interesantísimos listados de mi amiga editora). De hecho, volví a introducir todos los libros leídos (recuerdos de infancia, preferidos, y los que podía recordar del año anterior), pero no me importó porque con la aplicación del iPhone escaneé los que tenía físicamente en mi estantería offline y fui pasándolos con poco esfuerzo a mi estantería virtual en aNobii. Otro punto a favor fue ver que esta red social contaba con muchos más libros en catalán y castellano que Goodreads y unos pocos amigos más. Desde entonces soy usuaria, feliz, de aNobii; aunque también es cierto que puedo estar semanas sin actualizar mi estantería y después, de repente, un sábado listo/escaneo los que me he leído esas semanas y los que quiero leer, que sigo apuntando aquí y allá caóticamente.
Creo que cada persona debe tener claro qué busca y qué quiere de este tipo de red social para darse cuenta de su potencial y su gracia, y, a partir de ese objetivo, utilizarla a su manera. Mis amigos de aNobii son gente que conozco, que sé qué lee y de quienes me interesan sus lecturas; también tengo vecinos, gente que no conozco pero que cuentan con una estantería interesante. Sin embargo, para mí, la gracia de aNobii es que, de una vez por todas, he conseguido tener más o menos organizadas mis lecturas y, cuando quiera, ¡aNobii me mandará un Excel con toda esa información!


(c) Maria Cardona Serra
http://menorcadiario.net/blogs/mariacardona/