martes, 20 de julio de 2010

Bajo la piel de #Libranda



Todo tuvo, desde el comienzo, un extraño aire de familia. Una calidad de unheimlich digna de los cuentos de E.T.A. Hoffmann. Era como un dottore Dapertutto venido del pasado que da vuelta la esquina en la ciudad más inesperada, allí donde creíamos que no lo encontraríamos. Era como esos sueños en los cuales uno ve una película, con su final y todo, pero nadie puede detener el carrete y la película continúa; con los mismos actores en otros papeles; con otro argumento y el mismo final.

Era Libranda.

En realidad, no hice predicciones. Había estado antes allí


Ya el latinajo de su nombre me hacía acordar a Diversia, un emprendimiento faraónico nacido y muerto en la primera burbuja puntocom. En Diversia había una tienda que se llamaba Al coste, y en Al coste, una tienda de venta de libros online, y en la tienda de libros online, Manuel de la Pascua. Manuel de la Pascua era un desplazado del departamento multimedia de Anaya, allá por esos tiempos en que las grandes editoriales comprendieron que el cd-rom de los 90 no era negocio, como descubrirán, dentro de poco pero demasiado tarde, que los libros enriquecidos son un pozo sin fondo. Manolo era muy amigo de sus amigos. Uno de sus amigos era Nacho de Bustos, que fundó Newcomlab. Yo era una desplazada de mí misma y Manolo me llamó para que me ocupase de conseguir fondos de pretina alta para la librería de Al coste. Pero Diversia cerró antes de que me lo tomara en serio.

En el origen fue la palabra. La palabra de Andersen Consulting y de Forrester, que fueron a la burbuja puntocom lo que las agencias de clasificación de riesgos a la debacle económica de Argentina, Grecia y España juntas. Cuando comenzaron a elaborarse los informes de las dos consultoras sobre el futuro crecimiento exponencial de la lectura en pantalla, varias otras cosas sucedían en simultáneo. Microsoft había lanzado e impuesto el Windows CE, que dotó a las PDA de mayores capacidades multimedia. Palm y su Palm Pilot se convertían en un objeto cotidiano y varias empresas de hard-ware ofrecían otras PDAs con Windows CE incorporado. Si uno no tenía un PDA, descendía varios peldaños en la escala de valoración social y profesional. Pero en el momento en que los informes comenzaron a circular entre la gente del libro, la novedad era el Microsoft Reader, con sus archivos .lit y su doble clave pública de encriptación de 128 bits.

La adopción de los informes se repartió así: la editorial Planeta hizo del de Andersen su Biblia; el de Forrester cayó en manos de Anaya y, a través de Anaya, en las de Manolo de la Pascua, que vio en ellos una oportunidad. No era para menos: Forrester y Andersen prometían un mundo en el que los ebooks remplazarían a los libros, a los periódicos, a las enciclopedias, incluso a las fotocopias con las que los estudiantes saqueaban la propiedad intelectual. Esta fuente inagotable de riqueza y de progreso llegaría a su plenitud en un lapso de tres años. Recuerdo los gráficos, hoy llamados infografías, y eran de vértigo. Así nacieron, casi a la misma hora, la librería Veintinueve, de Planeta y Broadebooks, independiente. En Broadebooks hice mis pinitos en la realidad de los libros digitales.

Hubo muchísima improvisación por parte de todos. Planeta, para premiar al evangelista de la buena nueva, colocó al frente de Veintinueve a un controller de Anderson Consulting, que sabía mucho de pronósticos estadísticos y nada de libros, ni de editores, ni de agentes, ni de autores, ni de lectores, fuesen humanos o digitales. En Broadebooks, Nacho de Bustos fue el tercer socio y su contribución, la plataforma de distribución y el sitio web de la empresa, que se desarrolló en Newcomlab. Para hacer honor a la verdad, deberíamos decir que se remendó en Newcomlab, porque la plataforma de distribución de Broadebooks no era más que una adaptación defectuosa de la recientemente fenecida plataforma de Al coste, la tienda de venta de libros online de Diversia, aquel gigante malogrado.

Y ese aire de familia que me obsesiona desde el primer anuncio de Libranda, esa sensación de película ya vista, de historia ya vivida, de fracaso en ciernes, tiene el nombre de aquel emprendimiento ingenuo e improvisado: Broadebooks. Porque, bajo la piel de Libranda, bien maquillada por somms.net, se esconde la plataforma de distribución de Broadebooks, nuevamente tajeada y remendada, que Nacho Bustos desarrolló a comienzos de siglo desde Newcomlab, cuando la web 2.0 solo estaba en las cabezas de unos pocos adelantados. Y entonces nada de lo que ocurre con Libranda y su desconcertante experiencia de compra sorprende.


Para cuando Broadebooks lanzó su tienda Farenheit 451, en septiembre de 2002, ya me había distanciado del proyecto. No fue solo porque el nombre evocara un mundo sin lectura, donde las palabras exteriorizadas en escritura ya no eran comprendidas por nadie. No fue porque el nombre evocara la quema de los libros, los bomberos pirómanos, un mundo totalitario e idiotizado. Fue, fundamentalmente, porque nada de lo que podíamos ofrecer se parecía a lo que decíamos que ofrecíamos. En septiembre de 2002 ya estaba de vuelta en Barcelona y publicaba los dos primeros títulos, en papel, que comenzarían la andadura de Poliedro


¿Qué se propone de verdad Libranda cuando resucita de los muertos la fallida plataforma de distribución de Broadebooks? Reducir costes, desde luego. Pero, ¿a qué precio para el libro y su futuro se reducen esos costes corporativos? ¿O lo hacen porque no creen en Libranda? ¿O lo hacen para que los libros digitales sean la befa de lectores, autores y libreros durante otros diez años en los que sus mentores seguirán disfrutando de una posición dominante en los metros lineales de las librerías ahogadas por los demasiados libros que publican?


¿Podemos tomarnos en serio a Libranda?

38 comentarios:

Mortimer Dumfries dijo...

Ya era hora de que alguien contara la historia del proyecto. A mi, con menos datos, también me sonaba mucho. Y era eso, Broadebooks y Fahrenheit451.

Anónimo dijo...

Gran post, Julieta. En una palabra, para responder a tu pregunta final, y sin pretender haber conocido el proceso de Libranda tan de cerca como tú el de Broadebooks -aunque sí a los líderes del fiasco- te diré: NO.

Libranda ha sido, por remedar al clásico, la crónica de un fracaso anunciado.

Fracaso porque no saben lo que hacen. Sólo lo parece. Es así de lamentable. No hay ni siquiera un cálculo a largo plazo (hundir incipiente mercado digital, etc...). No, es que no lo hay. No piensan. Hacen gráficos. Proyectan futuros. Gastan dinero en ello. Y cuando el futuro les corrige, cambian de gráfico y pasan a otro.

Así que agradezco tu post, porque hay que crear memoria histórica de estos fiascos. O si no, en un futuro próximo, otra plataforma volverá a surgir para vender ideas caducas con pieles nuevas.

Un saludo.

Verso dijo...

Buenas tardes, Julieta:

Comento respondiendo rápidamente a las preguntas finales y lo haré dando la opinión que a día de hoy me merece Libranda.
Libranda podría haber sido un buen proyecto para afianzar las bases solventes (no son todas: es prioritario tirar los escombros, reparar lo defectuoso y limpiar lo sucio) del sector del libro en español. Podría, pero no lo ha sido desde su comienzo: ya las primeras noticias me parecieron meramente promocionales y dispuestas a desoír muchas voces. Algo me olía mal. No obstante, podría esperanzarme con la idea de que todo es, precisamente, mejorable... Pero, contemplando lo que tenemos enfrente (o, mejor, se nos viene encima), me cuesta mucho tener fe en este proyecto. Creo que tratan al sector, comenzando por el tendero que es para ellos el librero y terminando por el cliente (que, al cabo, es el lector) con una falta de respeto que me asombra y me alarma. Creo que, tras Libranda, hay gente con muy poca vergüenza. Sabemos que hay honrosas excepciones, pero la labor de un puñado de buenos profesionales no cambia el rumbo de una plataforma de bases escurridizas, deshonestas, simplonas y avariciosas. Estamos a tiempo de comprender e incorporar a las guías del sector la edición, distribución y venta del libro electrónico. A este paso, nos vamos a estrellar digitalmente. Y va a dolernos mucho.
Debemos pensar y ejecutar una modificación franca y realista.
Porque con Libranda parecemos el emperador desnudo que cree vestir un precioso traje nuevo.

Julieta Lionetti dijo...

Gracias a ambos por detenerse por aquí y participar de la conversación.
Uno siempre tiene la sospecha de que, como dice #anónimo, todo sea producto del desconocimiento y del falso liderazgo, de directivos sin escrúpulos que se gastan el dinero de los accionistas detrás de una quimera poco informada. Esto es, uno siempre tiene la sospecha de estar en medio del caos y de que el futuro lo dibuja gente sin visión, sin misión, ni idea de nada.

Julieta Lionetti dijo...

#verso, gracias por tu contribución, que da de lleno en un problema que tendrá toda la lengua española y sus producciones culturales y científicas, sin importar fronteras, si seguimos por este camino.
La presión que está sufriendo la palabra escrita para que se incorpore a la economía de los data es grande y no cejará. En muy poco tiempo, si el español sigue negándose a tomar este toro por las astas, quedará relegado al subdesarrollo. Porque ya se está definiendo el subdesarrollo cultural como las zonas que quedarán relegadas a una cultura exclusiva de papel, como aquel tigre de Mao. ;-)

Anónimo dijo...

Parece mentira que escribas tantas incogruencias y des tantos palos de ciego en este asunto, cuando con una llamada a alguna persona de las que citas te podrías haber documentado mejor.

Julieta Lionetti dijo...

Bienvenido a esta conversación, #anónimo2.
Este espacio de comentarios está abierto a todos y, para iluminar a mis lectores, te invito a que des tu propia versión de la historia y señales, concretamente, cuáles son las incongruencias y los palos de ciego.
Todos nos beneficiaremos y seremos más sabios después de leerte. ¿Inteligencia de masas lo llaman?
Y a menos que haga peligrar tu trabajo o tu forma de vida, todos agradeceremos saber el nombre de quien nos ilumina.

Anónimo dijo...

No quiero polemizar en el tema por una simple razón de tiempo. Sólo te hago alguna puntualización, para que veas que no sabes muy bien por donde te da el aire en este tema.

1.- Alcoste.com era una tienda electrónica de la empresa Ecuality, propietaria asimismo de Diversia. Alcoste.com fue anterior a Diversia y nunca formó parte de esta. Manolo de la Pascua jamás trabajó en Alcoste.com.

2.- Alcoste.com no tenía ninguna plataforma de distribución de libros electrónicos. Simplemente en una de sus secciones vendía libros de PAPEL. Ergo, de muy mala forma pudo llevar "esa plataforma" a Broadebooks, que sí era una DISTRIBUIDORA de eBooks.

3.- Newcomlab no ha montado NINGUNA plataforma de distribución de eBooks a Libranda. Ergo, se me antoja complicado que la haya "resucitado" de ninguna parte.

Lo dicho, Señora Lioneti, antes lanzar improperios gratuitos, te recomiendo que utilices el teléfono y te informes mejor.

Un cordial saludo.

David Soler dijo...

Soy de los que defiende la Internet libre, super libre. En todo. Pero solo hay una cosa que prohibiría: los comentarios anónimos. Son tan malos como el spam o los trolls.

Yo, aunque dejaría publicar sus comentarios "trolleros", no les contestaría como haces tú. Muchos amigos bloggers hacen lo mismo. La mejor forma de conseguir una internet más segura es que todos comentemos "a cara descubierta". Todos los comentarios son siempre bienvenidos, incluso los negativos, acusatorios o "insultantes"... desde que estén hechos con argumentos y dando la cara.

Perdón por el rollo.

Julieta Lionetti dijo...

Gracias, #David, por tu comentario. Hay quienes exigen un registro previo en sus páginas. No es mala idea, aunque me resisto un poco a tal restricción. Quiero suponer que se irán aprendiendo modales 2.0 con el tiempo.

En cuanto al último comentario de #anónimo2, responderé de atrás hacia adelante. O de abajo hacia arriba, como exige la disposición del scroll.

1. No hay un solo improperio (ni mucho menos gratuito) en este blog. Ni de parte de quien lo administra ni de la gente que se pasa por aquí para hacer alguna contribución.

2. Como llevo mi nombre por delante, aclaro que no me gusta que se escriba mi apellido sin respetar su ortografía. Sería como si yo te llamase anonimo sin acento.

3. La información sobre la plataforma de distribución de Broadebooks y Libranda está fundada en las fuentes que se citan en el link correspondiente de este post. Si la fuente ha dado una información errónea, deberías hacer las aclaraciones en su blog y no en el mío. Al menos, no en el tono que has elegido.

4. Que la plataforma de Broadebooks era una adaptación hecha de prisas y corriendo y no un desarrollo original suscitó desavenencias entre los socios de las que fui testigo presencial.

5. La compleja ingeniería de sociedades anónimas que la señora Esther Koplovitz y otros accionistas montaron alrededor de Ecuality me ha hecho caer en el error. Difícil era distinguir cuando Al Coste y Diversia funcionaban en la misma sala del mismo piso del mismo edificio azul camino de Barajas que también era una sede de Ecuality. Mis disculpas a los lectores: no he consultado el Registro Mercantil de la Comunidad Autónoma de Madrid antes de escribir este post.

Te habría llamado por teléfono si no fueses #anónimo. No figuras en el listín.

Anónimo dijo...

Mi nombre no os iluminará pues con estos comentarios peligra mi empleo y el pan de mis hijos. Sin duda me entenderéis. No hablaré de la tecnología utilizada por Libranda, pero hablaré desde un punto de vista comercial y de marketing. La experiencia de usuario es nefasta, tan solo comprensible desde la perspectiva de que su única ambición sea que los usuarios odien los Ebooks. ¿os imagináis entrar en una librería física en la que el librero os haga un tercer grado para decidir si os vende o no? ¿Y que al ir a la librería de al lado os volvieran a hacer las mismas preguntas? Y además, ¿imagináis al librero deciros que solo lo podéis prestar un par de veces? ¿y que no podéis pasarlo a todos vuestros dispositivos puesto que es un abuso del permiso de lectura que has comprado por un cierto número de €? ¿y que además no puedas leerlo en tu flamante Ipad, que es la última y más avanzada tecnología puesto que es incompatible con su DRM? Esto es Libranda, una patada en la boca del usuario, con el fin de aplazar (no podrán pararlo para siempre) el hundimiento de la larga cadena de distribución actual, dándole un caramelito a los libreros para que se entretengan. Conozco a muchos de los cerebros que hay detrás de Libranda y no tienen un pelo de tontos, muy al contrario. No son tan estúpidos para pensar que a través de Libranda van a vender Ebooks, saben muy bien cual es el objetivo de Libranda y por eso hacen lo que hacen. Pero se equivocan, al menos eso creo yo.

Julieta Lionetti dijo...

Para mí es toda una sorpresa que el solo nombre de Libranda provoque tantos anonimatos.

Gracias por participar.

Valentín Pérez dijo...

Libranda no es perfecta, pero quienes dicen que su intención es es no vender libros creo que se equivocan y creo que lo demuestra un argumento muy sencillo. Prácticamente todo lo que hace Libranda (uso del DRM, imposibilidad de prestar - aunque Libranda deja prestar hasta 6 veces - precios a elección del editor, complejidad del proceso de descargar, etc) es lo mismo que hace Publidisa que lleva haciéndolo varios años (y vendiendo libros) . Y resulta que Publidisa no es una editorial, y por tanto no tiene interés en mantener ningún status quo. Por qué entonces se han levantado tantas críticas contra Libranda. Porque proviene de grandes grupos editoriales, porque se ha anunciado y hablado mucho como si fuera a ser la leche y no lo ha sido, y sobre todo porque fuera como fuera la íbamos a criticar (reconozco, que yo el primero). Libranda es una distribuidora de libros digitales que por lo pronto a puesto a la venta algo más de 1000 libros que antes no estaban disponibles en el mercado, lo cual es un paso importante. En septiembre pondrá a la venta (esperamos) bastantes más, y seguramente el tema del precio se irá ajustando por la propia lógica del mercado, siempre y cuando el mercado se desarrolle. De la misma forma que lo aparatos hace un par de años eran inalcanzables, y hace un año empezaron a ser asequibles para un tipo de consumidores, y este año ya se venden en grandes superficies y a precios similares a las de otros productos de tecnología de consumo, es de esperar que con los libros electrónicos sucederá lo mismo, en el momento en que se empiece a generalizar la lectura digital y por tanto a crecer la demanda, será posible (o los editores se atreverán) bajar precios. Si un editor invierte en convertir sus libros a ePub (que tiene un coste) y a modificar sus procesos editoriales querrá obtener beneficio (y más si percibe es que no hay una alta demanda de libros digitales y si la sigue habiendo de libros en papel) y si con precios altos no lo consigue seguramente los bajará (o dejará de venderlo si el precio al que debiera venderlos para conseguir clientes no le compensa). Yo también he criticado a Libranda y seguiré haciéndolo en los aspectos que creo que se deben mejorar, pero tantas críticas por nuestra parte creo que son contraproducentes. Nosotros que llevamos años fomentando el uso del libro digital, pregonando sus virtudes, si nos sumamos a una campaña espontánea contra Libranda como la que se ha levantado desde el mismo día 15 lo que conseguimos es espantar a otros posibles editores que quieran intentar entrar en Libranda o en otras plataformas (porque hay bastantes, aunque no tengan la entidad de LIbranda ni Publidisa) a vender sus libros. Las editoriales no van a vender los libros al precio que nosotros queramos (inicialmente) ni van a eliminar el DRM (inicialmente) porque tienen miedo a la copia (lo cual entiendo aunque no comparta). Criticar a Libranda por hacer lo mismo que hacen otras plataformas no me parece coherente. Los que dicen que los libros de Libranda no se pueden leer en iPad (que lleva dos meses en España) o en Kindle (lector que no se distribuye oficialmente en España) olvidan o quieren olvidar que para comprar un libro para el iPad o Kindle también hay un proceso restrictivo, un uso del DRM, una imposibilidad de prestar, etc... y que aunque esos dos lectores sean los más mediáticos (el iPad ni siquiera es un ereader, pero el marketing lo ha convertido en el ereader por excelencia) los lectores que vamos viendo en el Metro son otros, y serán aquellos que se venden en grandes superficies que es donde compra el usuario medio que es al que al final debemos acudir, porque las editoriales no van a vivir de vender libros a un grupo selecto, sino a la inmensa mayoría de lectores. Por otra parte en relación con los anónimos, lo curioso es que nadie implicado directamente en Libranda haya salido abiertamente a defender la plataforma (¿estarán ya de vacaciones?) lo cual resulta cuanto menos sorprendente. En cualquier caso Julieta, interesante información la que facilitas en este post.

Julieta Lionetti dijo...

Gracias, #Valentín, por recalar en estas páginas. No solo por contribuir con tu comentario sino por hacer las veces de moderador, que es bueno calmar los ánimos y mirar con distancia.

No me parece curioso que nadie de Libranda haya salido a defender la plataforma. Es una táctica corriente y moliente: si no me gusta, no existe. La Iglesia católica de España lo ha hecho por mucho tiempo.

Coincido contigo en que los ebooks no empiezan ni terminan en Libranda y que compararla con iBookstore o Amazon solo sirve para perder el foco. Sin embargo, la decepción de la mayoría ante un proyecto que parece improvisado es justa. Sobre todo porque allí participan referentes importantísimos de la edición en todo el ámbito de la lengua española. Por ejemplo, la posición de Libranda acerca del DRM puede influir sobre la legislación a ese respecto en países de América latina.

Por suerte, en Brasil se habla y lee en portugués. Esto les ha permitido la libertad de legislar contra el DRM y ponerse a la vanguardia mundial en materia de copyright.

Este post mío es producto de la necesidad de compartir mis experiencias durante la primera ola, fallida, de los ebooks en España. No debemos ni podemos permitirnos el lujo de cometer los mismos errores.

Jose Miguel dijo...

Interesante la historia de Boradebooks y todo lo que había a su alrededor.

También interesantes algunos de los comentarios.

Respecto a #anonimo2 y Newcomlab: Julieta simplemente se hace eco de la información recogida en mi blog referente a la posible creación de Libranda por parte de Newcomlab, ya que ésta es la que aparece al pie de página de la web, y además, si haces un whois a la IP de Libranda te encuentras que la web está alojada en uno de los servidores que esta empresa tiene contratados.

PD: Siento no haber podido estar antes por aquí, Julieta. Espero que los anónimos no te hayan incordiado mucho xD. Un gusto leerte.

Saludos.

Julieta Lionetti dijo...

Ya sabía yo que un héroe aparecería y me salvaría de las fauces del dragón de la ignominia. Finalmente, somos gente del libro y Sant Jordi es nuestro patrón.

Gracias, José Luis, por tu aportación. Las IP no mienten. El robot hasta conoce la identidad de #anónimo2. Él solo se oculta a los ojos humanos.

Anónimo dijo...

Soy el anónimo del 21-7-10 a las 18,43 de nuevo. Lo que tenía que venir ya vino. En otro blog (Enrique Dans) predije que los problemas vendrán cuando los agentes no se sientan a gusto con el pacto existente entre los grandes editores en español "el que se queda con los derechos de papel se queda con los digitales y no vamos a pelear entre nosotros tratando de romper este acuerdo". Ya hay un agente importante en USA que ha decidido apostar solo por Amazon en detrimento de B&N. Y se armo la pelea. El día que un agente internacional con un bestseller en su cartera decida que le da los derechos digitales a alguien diferente del que los compra en papel, el castillo de naipes se vendrá abajo.
http://www.mediabistro.com/galleycat/random_house/random_house_will_not_strike_new_deals_with_wylie_agency_168485.asp?goback=%2Egmp_1515307%2Egde_1515307_member_25437264

Anónimo dijo...

Valentín, no coincido contigo en que Libranda quiera vender libros. Si los precios son altos, no venderán y si no venden, no los bajaran para hacerlo. Si alguien rompe el mercado no será Libranda, ya verás. Dirán a los 4 vientos que el papel es el presente y todavía el futuro de los próximos 30 años y que los Ebooks es algo testimonial con más ruido que nueces. Desde el punto de vista empresarial es altamente comprensible, teniendo una visión cortoplacista.
No tengo Kindle, pero si no estoy equivocado el Ipad (que si tengo) lee cualquier libro en formato Epub, sin ningún tipo de restricción. Pero si es incompatible con el DRM de Adobe. Ya sabéis, Adobe y Apple fueron novios hace años, se rompió el amor y desde entonces ni se hablan y tratan de ponerse uno a otro todas las trabas posibles.

Julieta Lionetti dijo...

Hola, #anónimo del 27-J

Lo de Wylie y el Kindle de Amazon da para un nuevo post, aunque los píxeles ennegrecidos con esta historia son demasiados ya. Y se sabe poco.

El tema más general y ligado a Libranda, que el topic aquí, es la inevitable desintermediación que viene aparejada con la edición digital. Es justamente esa desintermediación la que Libranda lucha por evitar, con tan mal tino que, en su afán de control, se le ha escapado toda el agua de las manos.

Eduardo dijo...

Hola, muy interesante la entrada y varios comentarios. Tengo una pregunta operativa sobre Libranda pensándolo desde la Argentina.

Supongo que como argentino y viviendo en la Argentina podría comprar con mi tarjeta de crédito en alguna librería que está en libranda en España, en euros y con los precios de allá.

Ahora si en algún momento esta plataforma se habilita para la Argentina, qué precios colocarán?, los de España?, los de la Argentina?.

Supongo que si ponen los de España en la Argentina se encarecerán los ebooks, si ponen los de la Argentina a los españoles les convendrá más comprar en la Argentina (en una librería argentina)....

Salvo que pongan una nueva limitación y no permitan que un argentino compre en España o viceversa...

Saludos.

Eduardo
Partido Pirata Argentino.

Julieta Lionetti dijo...

Hola, Eduardo. Gracias por unirte a la conversación.

Las preguntas que te planteas solo las podría responder a ciencia cierta Arantza Larrauri, la directora de Libranda.

Lo que en mi inmensa ignorancia puedo decirte es que el DRM de Adobe tiene, entre otras funciones, la de gestionar los copyright por territorio. Esto es, para comprar con tu tarjeta de crédito desde Argentina --algo que puedes hacer con cualquier libro de papel que esté físicamente en España-- el DRM debería tener autorizado este territorio. Este territorio no está autorizado todavía. Esto es, para el DRM de Adobe, si llegas a comprarlo desde Argentina, estarías en situación de violación de copyright.

Con esto, también, las editoriales internacionales pretenden salvaguardar sus políticas de precios en los distintos territorios. Si te fijas en la tienda de Amazon, los libros para el Kindle de los británicos son un poco más caros que los mismos libros para los estadounidenses.

Ya sé, todo esto parece ridículo y rebuscado. Lo es.

El copyright nació como un derecho territorial en el siglo XVII. Con la globalización de la economía (y de las grande corporaciones editoriales)y con la ubicuidad de la Web, estos derechos se tornan, por lo menos, redundantes. Por no decir que la interpretación a la que están siendo sometidos es aberrante.

En este tema, lamentablemente, tanto los agentes que representan a los autores, como los editores que se decantan por el DRM, comparten posiciones.

La respuesta es: esa limitación ya existe y se llama DRM.

Eduardo dijo...

Gracias por tu respuesta Julieta, estaba buscando algo sobre los DRM y la posible nueva legislación brasileña en derecho de autor y encontré una opción que encontraron a los DRM en una editorial "Simplísimo" que es que para poder copiar los libros digitales tenés que antes registrarte y al hacerlo el programa coloca como un ex libris tu nombre y apellido en el libro. Así es medio complicado que ande circulando por ahí un ebook con tu nombre y apellido...Con eso intentan evitar que una copia deje de ser privada...

Acá está todo el enlace (en portugués) en donde explican la ley y la solución de ellos.

Saludos.
Eduardo.
Partido Pirata Argentino.

Julieta Lionetti dijo...

Es lo que se llama el DRM "social". No me parece que sea solución. Es un camino intermedio, costoso y poco amigable con el lector.

A mí me gustaría que los brasileños sentaran doctrina en la región y descartaran toda marcación de la copia licenciada. Aquí, mejor nos olvidamos, la CAL es tan controlfreak como Libranda. O peor.

Te invito a leer la entrada "El regreso de los ex libris", con la que se inició este blog.

Eduardo dijo...

Si alguien quiere leer (en portugués) el artículo sobre la prohibición de los drm en la entrada de Simplísimo está el artículo en cuestión.

Saludos Julieta, luego me daré una vuelta por los ex libris.

Eduardo.

Anónimo dijo...

iTunes, Amazon, Libranda y todos los que vengan van a segmentar el territorio, técnicamente es muy sencillo. Ya lo hicieron con los DVD y los Blueray. Y además el editor de un título en Argentina puede ser diferente del editor del mismo título en España, teniendo por tanto políticas de precios independientes. Ahora bien, los libros correrán por la red como la pólvora y si yo fuera editor no sabría bien que camino tomar. Todos criticamos en este y otros blogs a Libranda pero nadie, nadie, nadie tiene idea alguna de como los editores pueden mantener sus compañías y empleados en un futuro. ¿Deben desaparecer? ¿se arruinarán irremisiblemente bajo la falacia "la cultura debe ser libre"? ¿qué proponéis para salvar las necesarias editoriales?

Julieta Lionetti dijo...

Los que propician la cultura libre no están diciendo que la cultura debe ser gratis. Pero es un tema un poco off-topic aquí.

La cultura, además, no es la principal actividad de las editoriales reunidas en Libranda.

Es muy probable que, en el nuevo paradigma, los grandes conglomerados editoriales vean reducida su cuota de negocio. Esto no solo está ligado a la irrupción de las masas en las nuevas tecnologías. Lo que no se sostiene más es una industria editorial basada en la economía de escala.

Si aquí no hay consejos a los conglomerados editoriales es porque creo firmemente que la solución a sus problemas deben encontrarla ellos mismos. Por el momento, no parece ser Libranda el paso más lúcido a esa solución.

Valentín Pérez dijo...

Anónimos, os agradecería que usarais la opción nombre/URL (no hace falta poner URL) aunque uséis nombres ficticios tipo Apolo, o Sandokán, para que podamos referirnos a vosotros, en vez de por la hora del mensaje. En relación al Anónimo del 23 de julio de 2010 06:07, como creo que ya comentaba en mi comentario (valga la redundancia) no creo que nadie haga una inversión como la que están haciendo los editores para no vender (aunque algunos me tildaréis de ingenuo). Que Libranda tiene graves errores estamos de acuerdo todos, pero equivocándose es como se aprende. Claro que el iPad (que no es un ereader y en el que probablemente pasada la moda, nadie va a leerse un libro de 200 páginas salvo que no aprecie sus ojos) lee cualquier ePub sin proteger, de la misma forma que los ereader leen cualquier libro en formato epub del ibookstore si previamente alguien los ha desprotegido (cosa que si no ha sucedido aún, sucederá en breve). El tema está en que Apple protege sus libros con su propio DRM, Amazon con el suyo y Libranda que no tiene capacidad para crear uno propio, opta por el más extendido que es el de Adobe. Que el DRM es un engañabobos lo sabemos todos, pero los editores no quieren poner sus libros en una red que se se les presenta como devoradora de contenido digital y mientras se invente otro sistema que les dé la seguridad que demandan para poner sus libros en la red, es lógico que opten al menos en estos tiempos de inicio en la aventura, por el DRM aunque eso suponga libros más caros (por la parte que se lleva Adobe) y menos lectores (por el propio DRM que algunos lectores no quieren, y por el sistema engorroso de compra que algunos lectores no quieren/pueden realizar). La cosa no es fácil, y seguramente el tiempo nos llevará a alguna solución, pero como el propio post de Julieta demuestra llevamos ya muchos años con el tema del ebook. Quizá tengamos que esperar un poco más, al menos hasta septiembre, para ver si avanza un poco más el tema, seguro que tarde o temprano lectores y editores encontraremos la manera de llegar a un sistema que nos satisfaga a todos..., pero para ello por algo hay que empezar, cuando no teníamos nada, era quizá más difícil llegar a ese acuerdo, ahora al menos estamos discutiendo y eso ya es un avance para llegar a un acuerdo.

Sandokán dijo...

Valentín, soy uno de los anónimos que acepto tu sugerencia, desde ahora me llamo Sandokán. Sólo una cosita: que levante el dedo el que ha comprado en Libranda y medio dedo el que tiene un amigo que ha comprado. ¿no será que todos (yo incluido) lo queremos todo gratis y tenemos ya el Síndrome de Diógenes digital? ¿a que todos tenéis decenas de libros prestados en vuestros Ereaders que nunca leeréis?

Julieta Lionetti dijo...

El post que ha dado origen a estas conversaciones no trataba del DRM, pero se ha impuesto como tema y servido para una deriva hacia la gratuidad de la cultura, que está totalmente off-topic.

Para dar un poco de foco a una discusión algo repetitiva, sugiero amablemente a todos los participantes que lean, en el blog de Enrique Dans, el post del domingo 25 J.

Dans acaba de publicar su libro en Libranda, pero sin DRM. Allí explica sus razones, Que obviamente aceptó su editor, Gestión 2000, del grupo Planeta.

paquito the chocolatemaker dijo...

Veo que hay un poco de cacao mental en torno a este tema. Igual la propia Directora de Libranda puede arrojar un poco más de luz:

http://www.expansion.com/2010/07/22/empresas/digitech/1279792303.html

Julieta Lionetti dijo...

Por primera vez desde que estoy en la blgosfera, he rechazado un comentario a moderar.

Aviso a navegantes: en este blog no se publicarán comentarios anónimos injuriosos; especialmente si no contribuyen a arrojar luz sobre los temas tratados aquí.

Quienes quieran injuriar, que dejen su perfil. Aunque no puedo comprometerme publicarlos si esas injurias afectan a terceros.

¡Vaya manera de defender a Libranda descalificando desde el anonimato a quienes escriben sobre ella!

Bye, bye, Bob Esponja. Tu mundo son los dibujos animados y la pantalla de televisión.

Ernesto dijo...

Creo que David Soler (y luego parece que algo parecido propone Valentín Perez) al decir que está dispuesto a prohibir los comentarios anónimos se define a si mismo.

En esta plataforma que es Blogger es el dueño del Blog el que decide si se puede o no comentar anónimamente y si los comentarios son o no son moderados. En consecuencia, los instrumentos para el control de las opiniones están en las manos del responsable y nadie mas tiene porque prohibir nada ni proponer este tipo de medidas fascistoides.

Por lo demás, parece evidente que el anonimo en cuestión o no sabe de que habla o no quiere explicarse (mas allá de exigir a la autora del Blog para que le llame a él o a no se sabe quien).

Pero, en cualquier caso, si este anónimo tuviese de verdad algo serio que decir o argumentos reales para rebatir ya los habría dado aquí.

En mi opinión al tema de Libranda se le está sacando demasiada punta pues lo mas probable es que se trate de una chapuza empresarial "typical spanish".

No nos engañemos: en España no tenemos demasiados plataformas de venta ni productos de calidad en Internet. Hay algunas honrosas excepciones pero la mayoría usamos un servicio de correo americano, un buscador americano, redes sociales americanas, blogs americanos, etc... Y si no nos fiamos mucho de lo que se hace en Internet en España es porque la mayoría de las veces las cosas no se hacen bien.

Además todos los españoles tenemos en nuestro subconsciente aquel enorme fiasco y decepción que significó el multimillonario fracaso del portal Terra.

Julieta Lionetti dijo...

Ernesto, gracias por participar en la conversación.

Rompo aquí una lanza por David Soler, que lejos está de proponer soluciones fascistoides como sugieres. Cuando uno abre el patio de su casa a una fiesta colectiva y sin restricciones, es lógico sentirse herido cuando uno de los desconocidos que han aceptado la generosa invitación rompe los cristales de las ventanas mientras los demás conversamos. David expresó esa indignación.

Hoy, por primera vez, he rechazado un comentario, firmado por un tal Bob Esponja, por injurioso y porque no daba la cara ni el perfil. Me ha dolido hacerlo.

Creo que los verdaderos fascistoides, los que están contra la web abierta y libre, son quienes se esconden en el anonimato y destruyen, así, el viejo arte del insulto.

David Soler dijo...

Ernesto,
Parece que Julieta me ha leído el pensamiento. Gracias

J.Lorenzo dijo...

Muy interesante el tema. Pero creo que se desenfoca el problema qu e hay en Libranda. Lo que va a cambiar de forma radical es como dice Julieta la intermediación. Ustedes que conocen el tema ¿creen necesaria la existencia de las editoriales tal y como existen ahora en el mundo digital?. El autor va a necesitar alguien que le edite el libro, correcto, pero en un formato totalmente distinto al actual, que se va a vender por otros canales. ¿Qué función tiene el librero en este nuevo escenario? En el enlace http://www.guardian.co.uk/books/2010/jul/22/authors-bypass-publishers-ebooks-amazon (tomado del blog de E. Dans), se ve que el conflicto entre editores y autores-agentes ya ha empezado.
Respecto a Libranda, parece algo hecho a propósito para no vender.

Julieta Lionetti dijo...

Gracias, J. Lorenzo, por tu intento de centrar esta conversación, que se ha ido de madre.

La intención de este post fue divulgar una noticia sobre la plataforma de distribución que hay detrás de Libranda y, a partir de una experiencia directa de la primera ola de ebooks en España, señalar que se están cometiendo errores de principios de siglo. Por ellos ya pasó Planeta con 29 y Broadebooks, con Farenheit 451, pero no hemos aprendido mucho, parece.

Muy buena tu pregunta sobre el cambio de paradigma y el fin de ciertas formas de intermediación. Responderte implicaría escribir otro post.

Valentín Pérez dijo...

Ernesto, nada mas lejos de mi ánimo que prohibir nada, y mucho menos comentarios (en mi blog de hecho, ni siquiera los modero), lo que comentaba es que hay otra opción en blogger para poner un alias (en vez de aparecer como simplemente anónimo) que nos puede permitir poder así referirnos los unos a los otros. Gracias a eso, ahora puedo contestar directamente a Sandokan que seguramente tiene razón en que muchos lectores esperan poder leer libros gratis (yo lo hago, visito muy a menudo las bibliotecas), pero que por mi experiencia sé que los libros electrónicos sí se venden (algunos de los que yo he editado se han vendido en Casa del Libro, El Corte Inglés, etc antes de que entrara en juego Libranda y espero que lo sigan haciendo después) si bien es cierto que si los libros en papel se venden poco los electrónicos ahora mismo mucho menos. Mi nano-editorial no es buena para tomarla como referencia de estadística alguna, pero calculando de memoria no creo que llege al 5% de las ventas en formato electrónico. ¿no es mucho, verdad? Pero lo importante, es que ese 5% quería acceder al libro en formato electrónico y ha podido hacerlo gracias a que autor, editor así lo han querido, y han encontrado la forma de poner ese libro al alcance de esos lectores.

Ernesto dijo...

Solo una aclaración; no he pretendido ni mucho menos llamar "fascistas" a quienes se quejan de los anónimos que entran a descalificar e insultar pero prohibir el comentario anónimo no es solución pues así pagarían justos por pecadores.

El problema es el de siempre pues son estos personajes agresivos los que llevan a que los blogueros de buena fe se vean obligados a censurar comentarios sin pretenderlo.

Creo que en Internet es importante por muchas y buenas razones que exista la posibilidad de anonimato a la hora de poder expresar opiniones. Es parte de la necesaria libertad en la red.

Por ello quisimos recordar que existen instrumentos para limitar a estos irrespetuosos sin necesidad de llegar a prohibir los comentarios anónimos que si respetan las normas. Un saludo cordial.