lunes, 20 de diciembre de 2010

Nada que agradecer

E. E. Cummings


Tal vez haya sido tan difícil entender que E. E. Cummings fue y es uno de los poetas mayores de la literatura estadounidense, descendiente en línea directa de Walt Whitman y hermano de leche de Gertrude Stein, porque nunca tuvo editor fijo. Ni trabajo fijo, como sí tuvieron T. S. Eliot o William Carlos Williams. Ni ideas fijas, como las tuvo de Ezra Pound. Es más, a veces ni siquiera tuvo editor de circunstancia. Y recurrió a la autoedición. En realidad, lo que él necesitaba era un tipógrafo fijo, más que un editor, pero la dispersión de su obra en distintos catálogos hizo que no la pudiéramos conocer como un corpus hasta 1991.

Hoy que la autoedición se ha puesto de moda de la mano de las nuevas tecnologías, no está de más intentar reproducir aquí la primera página de uno de sus libros, No Thanks, aunque no cuente con la ayuda de un buen maquetista, ni Blogger se preste mucho a las sutilezas tipográficas.

Aquí va:

NO
THANKS

TO
Farrar & Rinehart
Simon & Schuster
Coward-McCann
Limited Editions
Harcourt, Brace
Random House
Equinox Press
Smith & Haas
Viking Press
Knopf
Dutton
Harper's
Scribner's
Covici-Friede

Esta dedicatoria, que menciona a las catorce prestigiosas editoriales que rechazaron el manuscrito de No Thanks en 1935, revela su coraje estético y su valentía profesional.

1 comentario:

Alvi dijo...

De hecho, habría que reeditar su obra en la red dispersa por sus muchos lugares, y recuperable quizás por etiquetas sabiamente distribuidas en una nube que sería magnífico índice volátil de homenaje a la movilidad y autonomía editorial de su obra.